La esperada adaptación cinematográfica de The Backrooms se posiciona como uno de los proyectos más disruptivos del año, prometiendo trasladar a las salas comerciales el asfixiante horror de los "espacios liminales".

   Lo que comenzó en 2019 como una perturbadora imagen anónima en el foro 4chan —acompañada de un texto corto que describía un laberinto infinito de oficinas vacías, alfombras húmedas y el incesante zumbido de luces fluorescentes— se ha convertido en una mitología multimillonaria. Ahora, este fenómeno del terror analógico da el salto definitivo a la gran pantalla bajo el cobijo de productoras de culto como A24 y Atomic Monster (de James Wan).

   El verdadero catalizador de esta adaptación fue Kane Parsons (conocido en internet como Kane Pixels), un joven creador de contenido que, con apenas 16 años, revolucionó las redes en 2022 con su cortometraje de YouTube The Backrooms (Found Footage). Con una maestría asombrosa para los efectos visuales hiperrealistas y un manejo impecable del suspenso en formato de videocámara vieja, Parsons acumuló decenas de millones de vistas y capturó la atención de la industria en Hollywood.

   A24 tomó la audaz decisión de mantener al joven creador al frente de la dirección del largometraje cinematográfico. La película expande el universo que él mismo sembró en sus videos, mezclando la estética de metraje encontrado con una narrativa de ciencia ficción y conspiraciones gubernamentales, investigando los experimentos de la misteriosa corporación Async, encargada de abrir la puerta a esta dimensión de pesadilla.

La psicología del aislamiento

A diferencia del cine de terror comercial saturado de monstruos explícitos y jumpscares (sustos repentinos con música fuerte), The Backrooms apuesta por el terror psicológico y la claustrofobia. El peligro no radica en lo que aparece en pantalla, sino en la paranoia de caminar durante horas por pasillos idénticos de un tapiz amarillo monocromático, sabiendo que, tal vez, no estás completamente solo.

   La dirección de arte y el diseño de audio se convierten en los verdaderos protagonistas de la cinta, logrando que el monótono zumbido de las lámparas sea una banda sonora desquiciante que promete alterar los nervios de los espectadores en la sala.

Veredicto de El Telón: The Backrooms no es solo una película de terror más; es el testimonio de cómo las nuevas generaciones digitales están creando sus propios mitos y cómo la industria del cine, finalmente, está aprendiendo a escuchar las narrativas nacidas en el corazón del internet. Una cita obligada para los amantes de la vanguardia visual.